Tras batir al alemán Tommy Haas y alcanzar su séptima final consecutiva en Wimbledon, el suizo Roger Federer, número dos del mundo, confesó que "cuando era niño" nunca pensó que iba tener "tanto éxito" y admitió que se siente "muy orgulloso" de todos sus récords.
Pese a la victoria, Federer elogió el "gran tenis" de su oponente germano: "Estos partidos nunca son fáciles y generalmente juegas mejor si tu rival juega bien; y hoy Tommy ha jugado fenomenal durante todo el encuentro", aseguró. "Durante casi dos sets no he tenido ocasión de romperle el servicio, aunque me espera que esto iba a ser así por lo que ya pasó en París", añadió.
Federer disputará el domingo la final masculina ante el estadounidense Andy Roddick. El helvético, que jugará su vigésima final de un Grand Slam y la séptima consecutiva de Wimbledon, admitió que para él las estadísticas "son importantes". "Me parece algo increíble estar otra vez en una final de Wimbledon", dijo el suizo, que confesó que le encanta "jugar con las generaciones más jóvenes".
Además, Federer negó que saber que podría hacer historia -si gana el domingo, se convertirá en el primer jugador que suma 15 "grandes"- le añada una mayor presión. "La verdad es que haber ganado mi quinto Wimbledon significó mucho para mí. Y quizá por eso ahora estoy más relajado", señaló.