La sentencia descarta a ETA y condena como autores a Zougam, El Gnaoui y Trashorras
REDACCIÓN/AGENCIAS | MADRID
El juez de la Audiencia Nacional Javier Gómez Bermúdez procedió a las 11.32 de la mañana a la lectura de la sentencia que reparte culpas por el peor atentado de la historia de España. Durante su exposición, el magistrado ha ido descartando, una a una, las principales demandas de la defensa sobre supuestas irregularidades en la custodia y el origen de las pruebas.
La sentencia por los atentados del 11-M descarta definitivamente cualquier intervención de ETA en la masacre y avala la tesis de que tanto las explosiones en los trenes como la registrada en el piso suicida de Leganés fueron provocadas con dinamita Goma 2 ECO procedente de Mina Conchita, en Asturias.
El tribunal ha determinado también unas indemnizaciones para las víctimas que van, desde un mínimo de 30.000 euros, a un máximo de 1,5 millones, cantidades ligeramente superiores a las solicitadas por el fiscal pero insuficientes para las víctimas. Ante la incapacidad de establecer de una manera individual las categorías, establece un baremo de doce tipos de lesionados.
El juez Gómez Bermúdez, durante la lectura de la sentencia. /EFE
Bermúdez, asimismo, ha avalado la instrucción del juez Del Olmo y ha defendido en todo momento la actuación de las fuerzas de seguridad en lo que respecta a la tutela y obtención de las diferentes pruebas, especialmente la mochila obtenida en la estación de El Pozo que no llegó a detonar. Consideran los magistrados que no se rompió la cadena de custodia ya que los agentes que recogieron todos los efectos en la estación de El Pozo no los perdieron de vista desde que los llevaron al pabellón de IFEMA y luego a la comisaría de Puente de Vallecas. No obstante, consideran extravagante el periplo que recorrieron los efectos, pero creen que se debió a una mala coordinación comprensible el día de los atentados.
En cuanto a las penas, de los 28 imputados 21 han sido condenados y siete han quedado en libertad. Jamal Zougam, el ex minero Suárez Trashorras y El Gnaoui deberán cumplir 12 años de cárcel por cada 191 víctimas mortales, 30 años por los 1.856 intentos de asesinato en grado de tentativa y 20 años por cada cuatro delitos de estragos que se les imputa. El fallo deja en libertad a uno de los presuntos autores intelectuales, Rabei Osman El Sayed Ahmed, alias El Egipcio, quien lloró al conocer su absolución.
Un día para olvidar
Madrid, 11 de marzo de 2004. España entera despertaba sobrecogida con una cadena de explosiones en las estaciones de Atocha, Santa Eugenia y El Pozo. Diez bombas que ocasionaron la mayor masacre terrorista en la historia de España y de Europa. Todo sucedía tan sólo tres días antes de las elecciones, y los españoles conmocionados se echaron a la calle para condenar lo sucedido. A ellos se sumaban los partidos políticos, que daban por finalizada la campaña electoral para unirse a todos los españoles en el dolor por la masacre. En un primer momento, todas las miradas se dirigieron hacia la banda terrorista ETA, que no tardó en desmentir cualquier posible implicación en los atentados. Ante la confusión de las primeras 48 horas, todo apuntaba a que detrás de los atentados estaba el terrorismo islamista. Así lo confirmaron las primeras detenciones, hace ahora casi cuatro años. Durante todo este tiempo, tres años de instrucción sumarial, cuatro meses y medio de vista judicial y tres de deliberaciones, las familias han esperado con ansiedad este momento. Para muchos la sentencia es una etapa más dentro de un largo camino, ya que aún hay abierto un sumario para atar los cabos que han quedando sueltos, como la existencia de varias rastros genéticos desconocidos en los principales escenarios. Pero para otros supone un punto final. Por su parte, las fuerzas políticas, que han asegurado que respetarán la decisión judicial, se han enzarzado en este tiempo en torno a 'la teoría de la conspiración'.