OTRA OPCIÓN. «No todo es carne o pescado, PP o PSOE; algunos queremos la pasta italiana», advierte. / JOSE RAMÓN LADRA
FERNANDO SAVATER, FILÓSOFO E IMPULSOR DEL NUEVO PARTIDO DE BASTA YA
«Buscamos el apoyo de la gente que no va a votar», anuncia Fernando Savater
Apuesta por crear un nuevo partido frente a un PSOE y PP «acomodados» y «convertidos en agencias de colocación»
ANTONIO SANTOS a.santos@diario-elcorreo.com/MADRID
03 de Junio de 2007
Savater recibe en su casa de Madrid, rodeado de fotos, máscaras y muñecos que evidencian su amor al cine más clásico y entre constantes llamadas al teléfono móvil y fijo. Varias se interesan por el proyecto de un nuevo partido de ámbito nacional, idea que abandera junto al profesor de la UPV Carlos Martínez Gorriarán y medio centenar de integrantes de Basta Ya. Una iniciativa que, insiste, está en la «línea de salida». Gran aficionado a las carreras de caballos -desde el jueves permanece en Londres para vivir la competición de Ascot-, utiliza el símil deportivo para advertir de que, como con los caballos, con su partido no se sabrá hasta el final si enfila con opciones las elecciones generales de 2008.
-¿Es necesario un nuevo partido?
-Nuestra percepción de lo que está ocurriendo no ha cambiado para nada por los resultados electorales del 27-M. Hay que opinar con razones y argumentos, no por bandazos. Las razones para el nuevo partido siguen siendo las mismas.
-Usted está bastante implicado.
-Me asusto un poco cuando la gente habla del partido como si estuviera ahí. De momento no hay nada aún. Sólo hemos abierto una ventana en la página de Basta Ya para que la gente se apunte y nos dé su apoyo. Hay deseo de formar un partido, pero no se logra de la noche a la mañana por un acto de fe.
-¿Lo ve factible?
-De momento, me parece que va bien. Hay muchas adhesiones. Yo tampoco soy nadie dentro del proyecto, ni me pertenece la idea. Todo se valorará después del verano. Hay que hacer las cosas bien y no tirarse al vacío ni a la piscina sin saber si hay agua o no.
-¿Hay espacio para otra opción?
-Sólo hay que ver la abstención. Mucha gente reconoce que no va a votar. Es mayoritario en Cataluña, País Vasco... en toda España se ha notado. Habría que recuperarles para la democracia. Ganar a esos que dicen que les da igual todo mientras les dejen tranquilos.
-¿De qué forma?
-Motivándoles. La idea es ofrecer algo distinto.
-¿Y qué deberían hacer ustedes que no haga el resto?
-En eso andamos. Buscamos un partido con una mentalidad de defensa razonada de la unidad del país, que no ceda ante el terrorismo, que piense en ciertas reformas constitucionales... Hay cosas buenas en el Gobierno y en la oposición, sin tener que estar de acuerdo con alguno de los dos. Un tercer partido, por contraste, hace que los partidos principales se regeneren, además de romper con esa inercia de que hay que estar con uno o contra uno.
-Muchos creen que van a ser flor de un día.
-¿Pero si todavía no hemos empezado!
-¿Les tienen miedo a ustedes?
-Quienes no quieren competencia te dirán: 'no abra usted una tienda que ya ofrezco yo todo lo necesario'. Luego hay gente que tiene pereza y piensa en cuántos disgustos supone meterse en esto, todo el mundo poniéndote verde... Si uno hace las cosas para que te den gusto y te aplaudan, nunca hubiéramos hecho nada. Ha pasado con Basta Ya.
-Desde el CDS o la IU de Anguita, nada crece bajo el PP y el PSOE.
-Es cierto. Hay iconos que han desaparecido, como IU. Su caso es un ejemplo de fracaso total. Desde 1979 ha perdido más de la mitad de los votos, pero da igual. Lo que les interesa es tener cuotas de poder en el cambalache parlamentario. Empiezan a hacer una política cuyo ideario es que no les vote nadie pero que estén en el Parlamento para poder ofrecerse en venta unos y otros. Es como esos partidos regionalistas en Canarias o Baleares, que están al mejor postor. Eso le ocurre a IU, que se ha convertido en un partido residual pero que tiene la fuerza de que, aunque no le vote nadie, interviene en el poder. Tienes menos votos, pero más poder, que es lo único que importa. IU es el símbolo de la degradación política del país. Por eso, sería bueno que floreciera una nueva planta, que incluso pudiera ser algo carnívora.
-¿PP y PSOE están acomodados?
-Por supuesto. Se han convertido en una agencia de colocación. De ahí que, por ejemplo, el PSE hable de que en un sitio puede pactar con el PNV, en otro con EA, en otro... Vienen a decir: 'lo importante es colocarse; los principios ya veremos'. Como decía Groucho Marx: 'si no le gusto, tengo otro yo'. Eso es lo que podría romper la concepción menos profesional de la política que tenemos nosotros. En cuestión de principios uno no puede ser compatible con todo. Los que viajamos sabemos que cuando llevas una máquina de afeitar o un teléfono no todos los enchufes sirven. Un enchufe que sirve para todos los apliques resulta bastante raro.
-¿Por qué sus postulados no encajan en ninguna fuerza ya existente?
-Nuestros principios sí que los han defendido los dos grandes partidos. La unidad de España y la lucha antiterrorista han estado en el programa del PSOE. Ahora es cuando ha cambiado. Pero lo mismo ocurre con un partido de derechas como el PP. ¿Por qué tiene que ser clerical y estar vendido a los obispos?
El ejemplo de Sarkozy
-Desde la derecha les instan a pedir el voto para el PP contra Zapatero.
-Creen que no hay más que dos cosas en este mundo: carne o pescado. Pues, mire, es que yo quiero comer pasta italiana.
-Está el caso de Sarkozy, que ha integrado a intelectuales de izquierdas. ¿No ve a Rajoy en ese plan?
-Eso lo tendría que impulsar él. Tendría, además, que buscar lo bueno de Sarkozy, que no todo es bueno. E insisto, con lo bueno o malo que tengan los partidos, la realidad es que no mueven al electorado. No votan ni a Zapatero ni Rajoy. A lo mejor, en otro envoltorio, les interesaría más a los que no votan.
-¿Les ha desanimado que Gotzone Mora, Jon Juaristi o Antonio Aguirre se hayan desmarcado de ustedes?
-Han elegido su opción y me parece muy bien. El problema lo tenemos quienes no lo vemos como ellos. Tenemos derecho a buscar nuestro espacio.
-Mora y Aguirre creen que restarían apoyos a los constitucionalistas y beneficiarían a los nacionalistas.
-No, porque buscamos el apoyo de la gente que no va a votar. La gente que vota partidos constitucionalistas, que lo hagan. Pero hay quienes no votan a nadie. Incluso muchos votantes del PNV no han acudido. Eso quiere decir algo.
-Ellos hablan de cambiar al PSOE desde dentro.
-Esa esperanza la tuve durante mucho tiempo.
-Ustedes propugnan unirse a Ciutadans para las generales.
-Lo mismo que ellos salieron inspirados en los movimientos cívicos del País Vasco, nosotros nos hemos sentido animados al ver que en Cataluña ha crecido una plantita a la sombra de los grandes partidos. Por eso hemos pensado en colaborar con ellos.
-¿Está casi atado?
-Somos muy amigos y estamos plenamente de acuerdo. Nuestros discursos son semejantes en un 90%.
-El partido de Albert Rivera no está en su mejor momento.
-Ha tenido malos resultados, pero hay que tener en cuenta que no ha contado con apoyos en los medios de comunicación, que parecen cada uno tener cubierta su parcela y a los nuevos no hacen más que zurrarles. Unos te reprochan que no eres suficientemente de derechas y otros, que no lo eres de izquierdas.
-Algunos analistas consideran necesario un partido nuevo en el Congreso con 30 escaños. ¿Lo ve?
-Y yo siempre que jugara a la lotería me conformaría con el tercer premio. A veces te toca y a veces no.
-¿Es muy aventurado el análisis?
-Yo creo que sí. Quizá es que como soy el más mayor y el más escéptico y el que trata de pillarse menos los dedos... Cuando a uno le gusta mucho una cosa tiendes a pensar que todo es factible. Porque me gustaría que todo eso fuera verdad, no me lo voy a creer todavía.
-¿Cuál es el sustrato mínimo que necesitan?
-Es difícil de cuantificar. No sólo se trata de tener un número, sino de que haya gente cualificada. La política no es una ciencia que haya que estudiarla, pero conviene tener cierta experiencia y rodaje. Nos convendría gente con esa experiencia.
-¿Cómo encaja Rosa Díez en ese perfil?
-Ella es la que tiene que decidir. Está en un cargo de partido y sería una imprudencia e impertinencia hablar por ella. Es algo delicado. Ha trabajado mucho por cambiar su partido desde dentro. Ella debe decidir si quiere seguir haciéndolo desde dentro o iniciar otro tipo de aventura.
-¿Su presencia sería el espaldarazo definitivo al partido?
-Rosa es valiosa siempre. Lo es en el Parlamento europeo y lo será allá donde esté.
-¿La ve como su cabeza de lista?
-Yo no veo nada. Vivo al día y ahora mismo sólo pienso en el derby de este fin de semana (las carreras de caballos en Ascot).
-¿Le gustaría?
-Me encantaría que hubiera personas como Rosa. Pero puede ser ella u otra persona como ella.
-Hay quien dice que la europarlamentaria está esperando a ver los apoyos que obtienen ustedes para posicionarse.
-Soy poco partidario de darle mucha cancha a estas cosas. Mi lema es 'Ni caso'. Hay que trabajar al margen de esas cosas.
-Rosa Díez daría muy bien en los carteles. Ya obtuvo unos grandes resultados para el PSOE en las elecciones europeas.
-Yo a Rosa la veo muy bien en todas partes. Ella tuvo unos magníficos resultados en las europeas. Ya veremos en las próximas si los socialistas consiguen lo mismo.