Elecciones autonómicas y municipales 2007

20 de Agosto de 2008

ACTUALIDAD Electoral

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EN CAMPAÑA. Buen, sentado a la izquierda de Zapatero, López y Pastor, durante un acto electoral en Vitoria. / IGOR AIZPURU

elecciones 27-M

El PSE se apresta a dar toda la batalla política para gobernar la Diputación de Guipúzcoa

Los socialistas vascos no están dispuestos a «sacrificar» sus mayorías bajo ningún concepto ni por ningún «ataque de responsabilidad» Creen que una «agresión» del PNV podría perjudicar a la larga el proceso

OLATZ BARRIUSO o.barriuso@diario-elcorreo.com/BILBAO

03 de Junio de 2007

Los socialistas vascos van a poner toda la carne en el asador para gobernar en Guipúzcoa, donde fueron la lista más votada el pasado 27-M, aunque empatados a 16 junteros con el PNV, la segunda fuerza del territorio. «Haré todo lo posible, todo cuanto legítima y democráticamente esté en mi mano para que el diputado general de Guipúzcoa sea socialista», declaró ayer a este periódico el candidato del PSE y líder del partido en la provincia, Miguel Buen. Por el momento, la 'novia' en la que ha puesto sus ojos no es otra que EA, cuya dirección cree, no obstante, que posiblemente la sociedad vasca «aún no está madura» para digerir alianzas de izquierdas a la catalana y se inclina por pactos entre abertzales, aunque con fuertes reservas debido a las dudas que albergan sobre el rumbo de un PNV sumido en pleno debate interno.

A la espera de que las múltiples reuniones previstas para esta semana comiencen a clarificar las cosas, lo que sí resulta diáfano es que los socialistas no están dispuestos a «hacer el bobo» y que se repita lo sucedido en 1986, cuando cedieron la Lehendakaritza a José Antonio Ardanza pese a haber obtenido más parlamentarios que el PNV. «No vamos a aceptar que nos traten como a bobos ni vamos a caer en esos ataques de responsabilidad política o de prudencia que hemos podido tener en el pasado. Ya hemos hecho demasiadas cesiones», recalcó Buen. Otras fuentes corroboran que el partido no está dispuesto ahora a «sacrificar» sus mayorías «por ninguna causa y bajo ningún concepto». «La historia pasada pesa», apuntan.

Los socialistas denuncian sobre todo la «prepotencia terrible» y la «falta de humildad» de un PNV que, pese a haber ganado las elecciones sólo en Vizcaya -el PP fue por un puñado de votos el primer partido en Álava, seguido por la lista encabezada por Txarli Prieto-, pretende gobernar los tres territorios, a juicio del PSE, que recuerda también cómo los socialistas han facilitado por dos años consecutivos la aprobación de los Presupuestos del Gobierno de Juan José Ibarretxe.

Y ahora, se lamentan, los jeltzales podrían intentar 'hacerles la cama' en Guipúzcoa y desalojarles del Ejecutivo foral mediante un pacto con EA o bien haciéndolo extensivo a EB-Aralar. Aunque es mucho menos probable, según algunas fuentes, el PNV también podría intentar sumar con sus socios en el Ejecutivo de Vitoria en territorio alavés para obligar al PSE a «retratarse» y ponerle en la difícil tesitura de elegir entre un gobierno encabezado por el PP o un tripartito comandado por el jeltzale Xabier Agirre. Trataría de abortar así, de alguna manera, la estrategia a dos años de los socialistas, que pasa por fraguar nuevas alianzas que erosionen al tripartito y coloquen al PSE en condiciones de disputar al PNV la Presidencia del Gobierno vasco en 2009.

Otros medios socialistas consultados van todavía más allá y creen que si el partido de Josu Jon Imaz pacta con EA o con EB para desplazar al PSE allí donde ha obtenido más votos, el partido de Patxi López lo interpretaría como una «agresión irreversible» que tendría «consecuencias». A corto plazo, la «respuesta» pasaría por pagarles con la misma moneda e impedirles gobernar en otras plazas donde los jeltzales han obtenido mayorías a todas luces insuficientes, como es el caso de la emblemática Alcaldía de Getxo, en la que el PSE tiene la llave para dirimir el empate a diez concejales entre PNV y PP.

Pérdida de sintonía

A medio plazo, la opción de extender el tripartito contra viento y marea a todas las instituciones «rompería las relaciones PNV-PSE para muchísimo tiempo», según los medios consultados, que creen que, de forma indirecta, esta pérdida de sintonía podría acabar afectando a las cuestiones relacionadas con la pacificación. Hasta ahora, el PNV dirigido por Imaz ha sido uno de los más fieles aliados de José Luis Rodríguez Zapatero en la gestión del proceso de paz frustrado por la bomba que ETA colocó en Barajas el pasado 30 de diciembre. Estos medios están convencidos de que una lectura cabal de los resultados que arrojaron las urnas obliga a peneuvistas y socialistas, como principales referentes del electorado, a mantener un nivel aceptable de entendimiento y un «respeto» mutuo que pasaría por reconocer la preeminencia de la lista más votada. Pese a todo, los dirigentes del PSOE y del PSE son conscientes de que la situación debe manejarse con una prudencia exquisita para tratar de mantener el equilibrio entre las aspiraciones de gobierno y los asuntos de Estado.

En Guipúzcoa, en cualquier caso, Buen está dispuesto a dar la batalla hasta el último momento y no ahorra 'guiños' a EA. «No son prepotentes, son progresistas y tienen un programa con el que podemos identificarnos», argumentó ayer, antes de expresar su «total respeto» por lo que decida la asamblea nacional de la formación de Begoña Errazti, que no está en la misma onda que su líder guipuzcoano, Iñaki Galdos, favorable al pacto con el PSE. Buen -que espera poder reunirse con el presidente del GBB, Joseba Egibar, esta semana para tratar la composición de la Mesa de las Juntas Generales e ir comprobando si se respeta su liderazgo en votos- advirtió al PNV de que si les desalojan del Gobierno foral no podrán esperar apoyos externos de los socialistas. «No habrá 'sopitas'. Y si las hay, serán a precio de oro», concluyó.

Elecciones 2007 _Redacción